En homenaje a los mártires del levantamiento de enero de 2026
Maryam Rajavi:Viven para siempre: los mártires de este mes son los más vivos entre nosotros.
Hoy y en estos días, el pueblo de Irán conmemora a cada mártir como la encarnación de su justa ira, que vuelve a alzarse en una resistencia renovada.
Cada lágrima derramada, cada dolor ardiente que llevan en el corazón las madres y los padres cuyos hijos fueron asesinados en enero, alimenta un fuego incontenible: un fuego que, finalmente, reducirá a cenizas a todo este régimen.
Qué largas y tortuosas horas y días soportan las familias, buscando a sus hijos entre bolsas negras para cadáveres, llamando sus nombres, sin saber si se encuentran en el primer día del martirio de su hijo o en el séptimo.
Verdaderamente, los mártires de este mes son los más vivos entre los vivos.
Son las almas valientes que, en sus últimos mensajes grabados, hablaron con su propia voz:
«Vamos por la libertad.
Si no regresamos, no nos lloren.
Celebren el día en que llegue la libertad».
Declararon que la libertad de Irán es más grande que la propia vida y que, por ello, debían salir a las calles.
Y así, a ustedes, madres y padres afligidos pero inquebrantables,
y a ustedes, pueblo despierto de Irán, les digo:
La lucha de hoy es la continuación exacta de la batalla que sus hijos iniciaron con sus vidas.
Puede que ellos ya no estén, pero han puesto firmemente en sus manos el estandarte de su levantamiento.
Sus clamorosos gritos de «Muerte a Jamenei» y «Muerte al dictador», alzados sobre las tumbas de sus hijos, transmiten un mensaje claro, directo e inequívoco al tirano Jamenei:
no hay escapatoria al derrocamiento.
Madres que esparcen flores sobre los cuerpos de sus hijos,
padres que responden al dolor con consignas desafiantes,
y todos ustedes que, incluso en el duelo, cantan el himno de la libertad:
sí, han conquistado el corazón de Irán y la conciencia del mundo.
Sepan esto: no están solos.
Cada corazón late con ustedes.
Cada alma libre está a su lado y comparte su dolor.
Quienes llevaron a los heridos a casas y hospitales,
quienes acudieron presurosos desde todos los rincones a los homenajes de los mártires de la libertad,
quienes se levantaron en solidaridad con las familias que perdieron a su único hijo, a su único sustento,
sí: hoy son ustedes los combatientes.
Son ustedes quienes están llevando esta lucha hacia adelante.
Y mañana, el mundo será testigo de que, desde lo más profundo de esta firmeza,
se alzará la luz de la libertad.
Que mantengan la cabeza en alto,
que su camino sea luminoso,
y que la memoria de sus valientes hijos permanezca viva y eterna para siempre.
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